Descubre cómo concentrarte en el ahora

En: Salud y bienestar 27/04/2017 Comentario: 0

Practicar la atención plena es una tarea aparentemente sencilla. Simplemente, se trata de enfocarse en una actividad, en el momento presente. Sin embargo, en un mundo cada vez más conectado, estamos perdiendo la capacidad de saber situarnos en el ahora.  

En el mundo laboral, se demandan cada vez más los perfiles multitarea. Es decir, hemos aprendido a saber realizar varios asuntos a la vez sin ninguna dificultad: Puedes recibir una llamada y, al mismo momento, terminar de escribir un email o un informe… Probablemente mientras estás leyendo este artículo también estás pensando en todo lo que tienes que hacer a lo largo del día: recoger a los niños al colegio o resolver tareas pendientes.

El ruido, internet, las interrupciones constantes o la propia mente, pueden causarnos distracciones continuas que nos impiden darnos cuenta de lo que ocurre en este mismo momento. Sin embargo, a través de las acciones más básicas como comer, respirar, la lectura, observar un paisaje o incluso caminar, podemos conseguir ejercitar la atención plena.

¿Cuántas veces comes en silencio? Un buen ejercicio es concentrarse en la textura de los alimentos y en su sabor. No hace falta ningún otro estímulo. También puedes practicar la concentración plena mientras caminas: observa cuántos movimientos y qué músculos son imprescindibles para dar un solo paso.

Los japoneses consiguen centrarse en el momento presente a través de la contemplación de los jardines zen. Unos lugares concebidos para la reflexión que les ayudan a tomar conciencia plena con la realidad y la naturaleza. Sin embargo, tú también puedes establecer en qué momento y en qué lugar puedes pararte a observar lo que está ocurriendo y lo que te rodea.

El divulgador científico Eduard Punset, explica en su blog cuáles son los cinco pasos que ayudan a trabajar la contemplación y a la meditación:

-       En primer lugar, adoptar una postura de descanso.

-       En segundo lugar, respirar profundamente gracias a una absorción moderada de aire y su consiguiente exhalación.

-       En tercer lugar, dejar que el organismo supere el acto de respirar profundamente para acariciar, muy brevemente, los pensamientos a los que se renuncia.

-       En cuarto lugar, tomar nota de que el acto de respirar fue interrumpido por algún pensamiento para volver cuanto antes al proceso respiratorio.

-       Basta con repetir durante diez minutos cada día lo anterior –y ese es el quinto paso– para constatar que ha mejorado la focalización de la atención.

Además, es una buena idea inculcar los beneficios de la atención plena para los niños. En el libro Tranquilos y atentos como una rana la autora Eline Snel propone a los padres de niños de 5 a 12 años ejercicios para que sepan cómo calmarlos, relajarlos y ayudarles a que se concentren y duerman mejor.  

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